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Consejos Monstruosos para cambiar las cosas - Alma y Raspita

by alanwp
2 años ago
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Existen dos clases de “monstruosidad”;

La verdaderamente aterradora, que para mí es toda aquella que hace de este mundo un sitio poco “amable” para desarrollar las inquietudes, cualidades, virtudes y dones propios y poder ver algo de todo eso en el prójimo. 

Se trata de una clase de monstruosidad que hace que aflore aquello maligno y se ali8menta del miedo. Que invita a la desesperanza, a la tristeza, al desánimo, la desidia, la apatía, a quedarse en el dolor, en el rencor, conocer el odio y sufrir la desmotivación. La desigualdad…Una monstruosidad negativa, digamos. 

Y luego está la “monstruosidad guai”;

“¡Eres un monstruo!”. Un monstruo en alguna capacidad. Otra visión. Saber darle la vuelta a algo. Extraer de lo malo algo bueno. Transformador. Empatizar con alguien, o con algo. Motivarse a través de una persona o cosa, a través de una imagen quizá. Crear…Una monstruosidad que da buena energía y ayuda a construir.

De esta última hablaremos en este espacio;

¡De consejos monstruosos! O… ¡” Monstruo-consejos”!

LA IGUALDAD DE GÉNERO EMPIEZA EN CASA

La igualdad de género es un principio constitucional que estipula que hombres y mujeres son iguales ante la ley, lo que significa que todas las personas, sin distinción alguna tenemos los mismos derechos y deberes frente al Estado y la sociedad en su conjunto.

Esto tiene relación con los cambios en la combinación de los factores socioeconómicos, políticos y culturales. Estos pueden afectar a las relaciones entre hombres y mujeres de manera positiva o negativa

Se han hecho grandes avances en cuánto a la igualdad de género, pasos lentos y cortos pero cada vez más seguros en nuestra sociedad. Por ejemplo, durante el siglo pasado cambios importantes, como la incorporación de un gran número de mujeres al trabajo y a la política, o su mayor disponibilidad de medios de control de la reproducción. Pero esto no es así en países menos desarrollados en los que la cultura rige esta falta de equidad entre hombres y mujeres.

Por eso Alma y Raspita quieren hacer su modesta y humilde aportación al cambio hacia el camino del desarrollo. Porque creemos que el verdadero cambio nace en la educación. Solo desde ahí, se puede ofrecer una educación que, desde base, enseñe la igualdad en todas las culturas.

¿Por dónde empezar?

¡La igualdad de género empieza en casa!

La educación no se imparte, al menos no debería ser así, únicamente en la escuela. Juntos, debemos insistir en que el papel del hombre y de la mujer en el hogar, en la convivencia familiar, deben ser imparciales, considerados equivalentes en lo que se refiere a los derechos, los beneficios, las obligaciones y las posibilidades. 

Esto tendrá un efecto directo e inmediato en las consecuencias de la desigualdad. Reduciendo de forma considerable la violencia de género, por ejemplo.

Alma y Raspita quieren construir sociedades abiertas, equitativas e integradoras. Disfrutar de los mismos derechos es la mejor manera de promover una vida libre de desigualdad, discriminación y violencia para las niñas, niños, adolescentes y adultos.

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